
Amor, en mi andar por la vida he aprendido que no todo lo que uno quiere e imagina, llega cuando uno lo quiere e imagina, así aunque no deseo me veo obligado a vivir a la mitad de mis sueños, como si mi alma extendiera sus brazos y tratara de alcanzar y abrazar aquello que aún no llega.
Muchas veces me veo allí, en medio de ese mundo que imagino, con la gente que imagino, bajo el cielo que imagino. Puedo quedarme si deseo, sería como cerrar mis ojos y sencillamente volar, aparecer en un instante lejos del bullicio y la confusión de nuestros días, muy lejos de la soledad que luego de un rato de permitirme pensar y calcular los gastos de mi existencia en el mundo actual, comienza lenta e irónicamente a traer consigo el dolor de antaño, dolor de noches sin ti, dolor de días cuando la lluvia no parece acariciar las flores y los campos, más bien ahogar mis más preciadas aspiraciones de tardes de abril cuando tus labios deberían estar acariciando mis labios, labios que son solo parte de una imagen que se ve vagando por los parques vacíos o aquellos lagos donde la brisa no llega para jugar con las tibias y tranquilas aguas.
Pero hoy, en este instante que también se perderá como todos en las páginas del tiempo, hoy frente a un papel que dejará de existir, me imagino frente a ti, me gusta y escojo la idea de tenerte, pongo en marcha mis sentidos y sin siquiera cerrar los ojos te veo aquí, tan cerca de mí que siento el calor de tu cuerpo, mujer deseada desde antes, añorada belleza de las olas cuando el mar me inspira y soy uno más de los poetas, cuando el cielo se viste con su traje mejor y se vuelve reflejo de tu risa, me siento entonces como un gigante y a la vez pequeño ante la inmensidad del alba, los mares, las tantas emociones que se agolpan y piden ser expresadas en delicadas melodías del amor, ese amor sublime que solo siento cuando te acercas.
Estoy así junto a ti, en nuestro mundo creado de quimeras y besos entregados con el alma, tú como novia ilusionada caminas junto a mí por esos campos, que hermoso es todo en derredor, el canto alegre de unas avecillas de plumaje pardo como suave canción cruza el aire, me faltarían palabras para describir el sentir de este momento. Ahora no importan los sueños inconclusos, ahora no importan los horarios ni aquello que tal vez nos haya hecho sentir complejos en otro tiempo, ahora todo y lo único que importa es que tú y yo estamos presentes, en un mismo lugar, en el mismo segundo.
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